Sentada del 30 de julio de 2009

ASISTENTE PERSONAL
HeavyMetal
Mi amiga Mónica me contestó que sí va a trabajar para mí. Sólo para pasear.
Lo estoy hablando con mi hermano, me dice que no se pueden hacer las cosas a lo loco, tengo que contar para todo con él. Y se lo tuve que decir a Mónica.
El sábado comí con mi hermano y le di su móvil.
—¿Qué quieres de ella?
—Sólo pasear, que tu hermano se va fatigando de arrastrar la silla. Me desespero de pasear siempre solo, por eso le pedí ayuda.
Hoy le mando un correo, a ver. Seguro que el fin de semana empezamos.
Ella vive con un hombre que tiene un hijo. Y Mónica, una niña. Trabaja en Gran Vía por la mañana, las tardes las tiene libres.
A ella también le apetece mucho acompañarme y cualquier tarde viene.
—Estás intentando hacer una cosa muy delicada —es lo que dice mi hermano.
Mi hermano no quiere mi felicidad, no quiere que sea feliz.
Todo me lo niega. Yo necesito que alguien me acompañe cuando salgo por ahí, los cuarenta ya es una edad seria. No quiere que mi amiga Mónica me lleve de paseo, que trabaje para mí, mi hermano no me lo permite.
Mónica no me quiere engañar. Mi hermano no me quiere como soy. Ella es una amiga, yo no quiero nada de ella, sólo pasear y un poco de compañía.
Que la tengo que pagar, bueno, ¿y qué? Por lo menos estoy acompañado.
Pero mi hermano tiene que ayudarme, porque para esto necesito mucha pasta.
Si lucho puedo perder, si no lucho, seguro que pierdo.
¡Ojalá tenga la suerte de poder contar con mi amiga Mónica! Es mi amiga, no es una cualquiera.
Por favor, amiga, yo lucho como un buen Aries que soy. Tú, Mónica, también lucha. Si luchamos juntos venceremos.
¡Cómo me preocupa este tema! Qué importante es para mí, pero como estoy tutelado no puedo decidir por mi mismo.
¡Hermano, que ya no tenemos quince años, que no somos jóvenes!
Luego, cuando hablo con él de temas tan importantes como mi libertad, va y dice que voy dando lástima
¿Y yo qué queréis que diga? Yo sé que es su mujer la que comenzó diciendo esto, es ella la que no me acepta como soy. Yo sé lo que soy y no me doy lástima para nada. Yo no tengo la culpa de querer vivir.
Luego, si hablo, soy un cabrón, dice mi hermano. Pero a ella ya se lo dije personalmente.
El texto con el que gané el concurso del año pasado, le regalé a Mónica una copia. Seguramente no pueda contratarla. Ella trabaja por las mañanas en un donutscafé.
Me preocupa este asunto. Hasta Baldomero me pregunta: —¿Se está haciendo de rogar Mónica?
Paciencia, que tarde o temprano Mónica va estar contigo.
Te emocionas.
Mi hermano se pasa demasiado: si no la pago yo, no esperes que la pague él.
Al final, tanta chorrada y tanta zancadilla para terminar saliendo juntos.
Tu hermano no te va a dar ni un duro, él, qué va.


LA MEONA
MaryMar y adredista 0
Conozco a una chica que cuando pide a los cuidadores que la pongan a mear es porque le ha hecho efecto la pastilla diurética que toma. Los cuidadores dicen que es una pesada y se enfadan con ella. A todos nos fastidia tener que trabajar.
Cuando ven a mi amiga salir del ascensor, en la planta, ya están diciendo: “Ahí viene la meona otra vez”. Pero mi amiga no tiene culpa de nada, lo único que tiene son ganas de mear porque la pastilla está haciendo su efecto.
En realidad, no pide que la pongan en el baño más que cuatro o cinco veces cada día, cerca de la hora de la toma, por la mañana. La enfermera acompaña a mi amiga casi todos los días a la planta después del desayuno para decir a los cuidadores que la tienen que poner en el baño todas las veces que ella lo pida porque necesita depurar su organismo. Y a ella le recomienda que mee mucho, que no retenga la orina, que no se corte en pedir asistencia cada vez que lo necesite.
El conflicto siempre es el mismo: los cuidadores se cansan de llevar a mi amiga al baño mucho antes de que ella haya dejado de tener necesidad de hacer pis. Y todos los días es la misma canción, una pesadez.
Los cuidadores también tienen otros residentes que atender, pero tienen la obligación de atender a mi amiga. Si necesitan refuerzos para su trabajo, que lo reivindiquen, que yo les apoyaré y mi amiga también. Hacen un trabajo imprescindible para nosotros, vital, aunque para ellos pueda ser desagradable. Tendrían incluso que pagarles mucho más, más que a cualquiera otro. Pero han de cumplir con sus obligaciones, que no tratan con ladrillos cuando vienen a trabajar.

4 comentarios:

José Luis dijo...

Yo también meo mucho, me declaro un meón empedernido. Por eso me solidarizo con la meona, que cuando uno tiene ganas pues qué se le va a hacer, a mear se ha dicho.

José Luis Barbero

Ana Serrano dijo...

Yo me puse una vez muy mala por aguantar el pis en la cama. Quería dormir más y por pereza no me levanté. Al levantarme el costado me dolía muchísimo. Desde entonces procuro no aguantarme el pis, así que yo también me solidarizo con la meona. Mear es muy sano y recomendable.

Ana Serrano

...ADREDISTAS dijo...

Hola José Luis y Ana,
yo tengo igual problema que Mªmar
me dicen q gasto pañales y que estoy muy gorda y no dicen lo gastan los cuidatas en guantes
gabito dice que os de un abrazo mio y suyo camençoi

...ADREDISTAS dijo...

me solidarizo con marimaita porque a mi tambien me dicen q doy guerra y procuro dar la menos q puedo pero ella esta mas delgada y no se quejan tanto de moverla
Gabyto el de mago de oz dice que un besote de ambos carmela gastona